Marina Imperial Japonesa

Imperial Japanesse Navy Flag

Por Alberto Gutiérrez Barbero

Apuntes sobre Japón y la Marina Imperial Japonesa.


La primera vez que observé la bandera nacional de Japón -también conocida como Hinomaru, es decir disco solar, fue al atracar un moderno buque mercante japonés en el espigón que se dominaba desde la Academia Naval, Mariel, Provincia de Pinar del Río, muchos años antes del revolucionario "descuartizamiento" de la división política de Cuba. Pero lo cierto es que mis rudimentos sobre algunos de los buques de guerra japoneses que participaron en la Segunda Guerra Mundial los adquirí al revisar varias veces un viejo ejemplar de "Jane's Fighting Ships" que se encontraba precisamente en la biblioteca de aquella academia. La misma biblioteca donde a causa de la complicidad de los oficiales "puros" con la marea de churre verde olivo, ni los libros escaparon del vandalismo entre los ¿ilustrados ?

La presencia de aquel buque mercante significó el comienzo de una serie de ideas que aún mantengo. "¿Como es posible - me pregunté entonces - que los japoneses derrotados en la guerra, tengan ese tipo de buques y nosotros aliados de Estados Unidos por muchos años no tenemos ninguno?". Japón al igual que la Gran Bretaña históricamente por sus condiciones de insularidad se había inclinado a lo agresivo, y sin aplaudir acometimiento alguno yo hubiera apoyado en Cuba una política enérgica con determinados objetivos positivos en lo doméstico y en lo internacional.

Inmediatamente después que pasé al exilio para evitar ciertas "amenidades" debido a mi oposición a la ya establecida tiranía castrista, navegué hasta Japón en un carguero no cubano y pude ampliar relativamente mis conocimientos sobre el lejano país. Por ejemplo supe de las enormes facilidades industriales en Yawata y Tobata. Y a pesar de que no vi ni una geisha, recuerdo muchas calles donde la línea de bares - y prostitutas - llegaba hasta el horizonte. ¡Palabra que no exagero! Una noche en Yokohama por pura casualidad llegué hasta un inmenso salón que -dispensando mi vulgaridad - estaba repleto de "carne limpia y de primera”. No fue algo que me escandalizara, después de todo ya había caminado por Reeperbahn Strasse en Hamburgo y otras zonas semejantes de menor cuantía. Aunque aumentó mi "mala sangre" hacia la prensa cubana y extranjera por su complicidad con el castrismo al proclamar que La Habana había sido capital mundial de la prostitución durante la década de los cincuenta. Tal pareciera que en el resto del planeta el pasatiempo de moda era rezar el rosario.

En las ciudades japonesas que visité había una cultura de reverencias ''guardando las apariencias" y la urbanización dejaba mucho que desear. Sin embargo exceptuando el Parque de la Paz en Hiroshima - en japonés la pronunciación es iró chimá - no encontré evidencias significantes de la terrible devastación a causa de los bombardeos norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. Sin rechazar de pleno aquel pueblo por algunos caracteres idiosincrásicos que no compartía, junto a su capacidad de recuperación y laboriosidad recordé el salto dejando atrás la era feudal y el aislamiento, luego que cuatro unidades navales norteamericanas al mando del Comodoro Matthew Perry forzaran la apertura del país al mundo exterior en 1854. Algo que me pareció surrealista fue el pasar el Estrecho de Shimonoseki, la antesala del Mar de Seto o Mar Interior. En aquellas aguas con un intenso tráfico de pequeños buques mercantes y pesqueros, en otros momentos habían navegado los mayores acorazados jamás construidos.

En 1869 la Marina Imperial Japonesa -"Nippon Kaigun"- creada como parte de los esfuerzos bajo el Emperador Meiji para occidentalizar a Japón en muchos aspectos, también incluyó el evitar una repetición de la diplomacia de cañonero enforzada por el Comodoro Perry en la década anterior. A Gran Bretaña y Francia le comisionaron la construcción del acorazado "Hiei" y otros buques de guerra, aunque paulatinamente los astilleros de Kure y Yokosuka entre otros determinaron seguir el modelo inglés.

Las tensiones entre Japón y China por el control de Corea provocaron la Primera Guerra Chino - Japonesa a finales del siglo XIX con enfrentamientos navales de influencia europea por ambas partes. La victoria de los japoneses sobre los chinos determinó un cambio geopolítico en el extremo noroeste del Océano Pacífico, y también la Guerra Ruso - Japonesa en 1904 debido a las ambiciones territoriales de Rusia y Japón en la región. Particularmente las unidades navales bajo el comando del Almirante Hiechahiro Togo -considerado el fundador de la Marina Imperial Japonesa - se distinguieron en la Batalla de Tsushima al destruir una flota rusa, demostrando una vez más que al igual que sucediera siglos atrás una nación asiática podía derrotar a europeos en una guerra.

Ante el alarmante desarrollo naval de Japón, luego de participar en la Primera Guerra Mundial como potencia de primer orden aliado a Gran Bretaña, Francia, Estados Unidos y otros países, en 1922 se firmó el Tratado Naval de Washington. Aquel freno provisional a la carrera armamentista de Japón aseguró el desguace de algunos de sus acorazados y cruceros. Sin embargo bajo las limitaciones del tratado otras unidades de la Marina Imperial Japonesa fueron convertidas en portaviones, y se incrementó la construcción de submarinos y excelentes destructores, al mismo tiempo que se garantizó la supremacía japonesa desde el oeste de las Islas Hawaii hasta las costas de Asia.

En 1937, algunos años después de la ocupación ilegal de Manchuria por Japón, comenzó la Segunda Guerra Chino-Japonesa. La inoperante Sociedad de Naciones no tenía los mecanismos para solucionar crisis de esa índole, aunque nunca llegaría a ser tan abyecta como la Organización de la Naciones Unidas, el lamentable circo que en 1945 se levantó en San Francisco, California, y cuya carpa globalista aún se mantiene en Nueva York.

China mantuvo una firme resistencia a pesar de la superioridad militar japonesa y la pérdida de una parte considerable de su territorio, incluyendo Shanghái - donde el fracaso de la Marina Imperial Japonesa requirió la intervención del Ejército Imperial Japonés. No obstante nada superó al sadismo japonés durante lo que se conoció como El Rapto de Nanking.-algo terriblemente atroz que años después a diferencia de los juicios por genocidio en Núremberg contra algunos nazis, en gran parte se barrió bajo la alfombra en Washington a ¡cambio de la información de los experimentos de "científicos" japoneses con los chinos! En conjunción con aquellos horrores una muestra de lo que sucedería en un futuro a corto plazo fue el hundimiento del cañonero norteamericano "Panay" en el Río Yangtzé. Un "error" de acuerdo a las disculpas japonesas por el ataque, pero en verdad un acto de provocación para crear un conflicto con Estados Unidos a causa de la cooperación norteamericana con China.

En 1939, luego que comenzara la Segunda Guerra Mundial en Europa las demandas de Japón afectaron también a los intereses ingleses, franceses y holandeses en el sureste de Asia. En definitiva el arrogante militarismo japonés mezclado con ínfulas nacionalistas buscaba la hegemonía definitiva en El Lejano Oriente.

Mucho se ha escrito y hablado sobre el ataque aéreo a la base naval norteamericana en Pearl Harbor, Hawaii, desde portaviones de la Marina Imperial Japonesa el 7 de Diciembre de 1941, aunque el discurso del Presidente Franklin Delano Roosevelt en Washington condenando la infamia de los atacantes convenientemente excluyó otros detalles. De todas maneras las bombas y torpedos de los Nakajima, Aichi, Mitsubishi, etc. hundieron o averiaron varias unidades navales norteamericanas. Particularmente las bajas en el acorazado "Arizona" fueron considerables. También destruyeron un número significante de bombarderos B-17 y otros aviones de combate que se encontraban en una base aérea adyacente.

Aquella agresión, al mismo tiempo que otras a diversas islas del Océano Pacífico, marcó el comienzo del mayor conflicto naval en la historia con la participación norteamericana sin ambages. Tres días después que Japón anunciara el estado de beligerancia con Estados Unidos y Gran Bretaña, múltiples ataques aéreos por escuadrillas de la Marina Imperial Japonesa hundieron al acorazado "Prince of Wales" y el crucero de batalla "Repulse" -pertenecientes a la Fuerza Z de la Marina Real Inglesa que intentaba interceptar las fuerzas anfibias japonesas rumbo a la Península de Málaca.

Alemania e Italia, firmantes del Pacto del Eje con Japón, inmediatamente rompieron hostilidades con Estados Unidos. Por razones de estrategia y también políticas en Washington primeramente el énfasis de los esfuerzos bélicos se dirigió al teatro de guerra europeo. El sector oriental del Océano Pacifico llegó a ser un "lago" de la Marina Imperial Japonesa con los buques de guerra más avanzados en aquel momento y algunas victorias navales, aunque en espera de una batalla decisiva contra los norteamericanos de acuerdo a los planes del Almirante Isoroku Yamamoto.

Yamamoto, la cimera figura naval japonesa, en principio se había opuesto a la guerra con Estados Unidos. Al haber sido agregado naval en Washington sabía que Japón no tenía los recursos para una prolongada campaña ofensiva más allá del litoral de California. Sin embargo por su posición ante el Emperador Hirohito y las presiones del Ejército Imperial Japonés y otros extremistas, él mantuvo un papel decisivo como comandante en jefe de la Armada Imperial Japonesa desde el ataque a Pearl Harbor hasta su muerte a bordo de un bombardero interceptado por cazas norteamericanos en 1943.

El 4 de Junio de 1942 el intento de invadir Midway con el objetivo de establecer una base contra Hawaii en definitiva fue una derrota aplastante para la Marina Imperial Japonesa. El atolón no pudo ser ocupado por los japoneses debido a la complejidad del plan y a su previo conocimiento por los servicios de inteligencia norteamericanos. Los portaviones "Akagi","Kaga","Hiryu', "Soryu" junto a la élite de la aviación naval japonesa y también el crucero "Mikuma" fueron hundidos durante los ataques de los Dauntless, Devastators y otros aviones desde los portaviones norteamericanos "Hornet", "Enterprise" y "Yorktown", averiado en el Mar de Coral el mes anterior y perdido en esta batalla.

Después de la debacle en Midway también una serie de errores tácticos y estratégicos redujeron significativamente el ímpetu ofensivo de la Marina Imperial Japonesa, a pesar del "Yamato" y su gemelo "Musashi"- los dos acorazados más pesados jamás construidos con cañones de 18 pulgadas - otros portaviones, avanzados submarinos de la clase "Sen Toku" I-400 con hangares para tres bombarderos, y hasta acorazados híbridos.

Por otra parte, a partir de Guadalcanal, los norteamericanos desarrollaron una espectacular campaña anfibia. Luego de victorias navales en Truk, Marianas y Filipinas continuaron hacia Okinawa, donde los "kamikaze" -los ataques suicidas de aviones japoneses - no pudieron contenerlos. El 7 de Abril de 1945 los aviones de una fuerza operacional de portaviones y otros buques de guerra norteamericanos hundieron al acorazado "Yamato”, el crucero " Yahagi" y varios destructores que navegaban en otra misión suicida sin retorno cuyo objetivo era igualmente impedir la invasión de la isla.

Acorazado Yamato

En la práctica aquel fue el final de la Armada Imperial Japonesa. No obstante oficialmente fue abolida en 1947 al renunciar Japón al uso de la fuerza como solución a disputas internacionales. Como yo lo veo décadas más tarde con la recuperación en la postguerra los japoneses comenzaron una intensa campaña económica a nivel mundial, sin embargo los designios globalistas con las miras puestas en la República Popular China, es decir China Comunista, le cortaron las alas.

Cordialmente, Alberto Gutiérrez Barbero

Referencias:
Naval History of World War II por Bernard Ireland Japanese Destroyer Captain por Tameichi Hara Midway: The turning point por A. J. Baker I - Boat Captain por Zenji Orita Capítulo XXII The Open Door in China and Japan / The nations of Europe por Charles Morris.