Mensajes sobre la M/N "Aránzazu"

Hoy, hace cuarenta y cuatro años que el mercante español "Sierra Aránzazu" fue ametrallado, a 60 millas de la punta más oriental de la Cuba, por lanchas rápidas armadas anticastristas, que efectuaron un verdadero ejercicio de tiro al blanco contra hombres indefensos.
Como resultado de esta agresión, resultaron heridos siete tripulantes y murieron el capitán don Pedro Ibargurengoitia y los Oficiales don Javier Cabello, y don José Vaquero.
Descansen en paz

En viaje anterior, otro barco de la misma Compañía naviera, el "Sierra María" descubrió tras su salida del puerto de Cárdenas un polizón que, como era preceptivo, fue devuelto por el Capitán a las autoridades en el puerto de La Habana.

El polizón era el aguador de la cuadrilla de estibadores que había efectuado el cargamento de azúcar en Cárdenas. Se ignora si el aguador era anticastrista y en su caso- si ocupaba un puesto destacado en la organización.

Cabe la posibilidad de que los anticastristas decidieran una represalia contra el siguiente buque de la Compañía que se dirigiera a Cuba y le tocó al "Sierra Aránzazu".

Esta información fue obtenida de quien ocupaba plaza de primer oficial del "Sierra María" durante el viaje mencionado

He encontrado estos datos en internet, para abundar en lo que ya publicado.

Sierra Aránzazu

Año de construcción: 1963
Astillero: Corcho (Santander)
Puerto de matrícula: Santander
Eslora: 82,5 m.
Manga: 12,13 m.
Puntal: 7,05 m.
Registro bruto: 1597 t.
Registro neto: 1092 t.
Peso muerto: 2984 t.
Propulsión: Werkspoor
Potencia: 1850 hp
Velocidad: 14 nudos

El Sierra Aránzazu es el más conocido de los tres y no por su diseño o por ser el más rápido cruzando el Atlántico sino por una circunstancia triste, por ser objeto de un ataque terrorista.

A las 21.30 h del domingo 13 de septiembre de 1964, a unas 75 millas al norte de Maisí (Cuba), dos lanchas rápidas artilladas atacaron de improviso en aguas caribeñas al mercante español, que se dirigía a Cuba. Por aquellas fechas las relaciones Cuba-EE.UU. estaban especialmente marcadas a fuego por el intento de invasión norteamericana en Bahía Cochinos y por la gravísima crisis de los misiles. Sin embargo, España mantenía con Cuba unos aceptables contactos comerciales que no permitían presagiar ningún incidente desagradable que afectara a ambos países. Pero lo hubo.

Como resultado de la inesperada agresión, murieron el capitán, Pedro Ibargurengoitia; el segundo oficial, Javier Cabello, y el tercer maquinista, José Vaquero. Otros seis tripulantes resultaron heridos. El barco se incendió y sólo la intervención del mercante holandés Thulin, que rescató a los 16 marinos españoles supervivientes, evitó una tragedia mayor.

Por lo que respecta a los autores, no había más que especulaciones que quedaron parcialmente disipadas cuando, cuatro días después, una organización anticastrista, que dijo llamarse Movimiento de Liberación Revolucionaria, con base en “algún lugar de Hispanoamérica”, se atribuyó el ataque.

Pero la reivindicación de la agresión por la disidencia cubana no calmó los ánimos españoles, que hablaron de falta de interés de la autoridades estadounidenses para esclarecer el asunto. Hasta el ministro de Marina, el almirante de la Armada Pedro Nieto Antúnez, protestó por escrito el 24 de septiembre - en secreto- ante su homólogo norteamericano, el secretario de Marina almirante Paul H. Nitze, que le respondió que EE. UU. no estaba ocultando nada. Y por lo que se desprende de la documentación desclasificada, EE. UU. se había tomado el caso con interés, hasta el punto de que, el día 26, el FBI ya había elaborado un informe en el que daba el nombre de los cuatro sospechosos, a los que, sin embargo, no podían probar su participación en el ataque.

La verdadera causa del ataque fue una represalia por parte de elementos anticastristas porque en un viaje anterior del Sierra Aránzazu a Cuba, cuando el buque se dirigía de regreso a España, a las pocas horas de zarpar fueron detectados a bordo varios polizones cubanos, el capitán (que no era el fallecido en el ataque ya que parte de la tripulación fue relevada por vacaciones o transbordos) cumpliendo con la reglamentación marítima dio orden de cambiar el rumbo, regresar a puerto cubano y entregarlos a las autoridades locales, se corrió la voz de que los polizones fueron ajusticiados.

El barco fue tomado a remolque por dos remolcadores cubanos hasta el puerto de Banes, donde se hundió. Fue reflotado y remolcado hasta Santander, adonde llegó el 9 de enero de 1965, para ser reparado.

En 1983 fue vendido al Banco Nacional Pesquero y Portuario, de Méjico, conjuntamente con su gemelo Sierra Aramo y con el Sierra Fría. El 19 de octubre del mismo año estando fondeado en lastre en Mazatlán garreó el ancla durante el huracán Tico y chocó en el rompeolas hundiéndose, fue declarado pérdida total y desguazado.

La empresa coruñesa de salvamento y desguace de buques Santa Cruz acababa de construir en Astano un remolcador. Lo bautizaron con el nombre de Finisterre. Era un barco de 35 metros de eslora, 8,15 de manga y 3,70 de puntal. Para su propulsión se le montó un motor de 1.020 caballos. Costó 45 millones de pesetas, 35 de los cuales fueron aportados por la subsecretaria de Marina debido al objetivo con que se construyó el buque, las operaciones de salvamento en la costa gallega.

Sin embargo, a pesar de su ámbito de actuación, uno de sus primeros trabajos consistió en remolcar el Sierra Aránzazu desde Cuba hasta España. No era una misión fácil. Un pequeño barco tenía que cruzar el Atlántico en pleno invierno. Además, en su regreso tenía que tirar por un barco de unas 3.000 toneladas. El Finisterre inicia el viaje de vuelta el 27 de noviembre de 1964 llegando a Santander el 9 de enero de 1965.

Este post es un homenaje a Ramón Sanjacinto Rico, oficial radiotelegrafista del Sierra Aránzazu, que formaba parte de la tripulación atacada.


Coincidiendo con en el Sierra Aránzazu, también navegaba en esos momentos en la ruta a Cuba otro buque de la misma naviera el "Sierra Madre" cuyo Primer Oficial era Miguel Ángel Samaniego Picatoste, mi padre. El recuerdo que tiene la familia es el pavor ante lo sucedido ya que, las primeras informaciones recibidas en España no indicaban mas que el atentado había sido producido en un buque español con el resultado de la muerte del Capitán y de varios oficiales, las siguientes que era el buque "Sierra" y finalmente ya se concretó con el nombre verdadero del buque "Sierra Aránzazu". La tensión y los nervios aún los recuerda mi madre, que con 3 niños de 6, 4 y 2 años esperaba en casa la llegada de su marido.

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