El Dilema de Raúl Castro

Comentarios de Alberto Gutiérrez Barbero


Acabo de leer "El Dilema de Raúl Castro" y concuerdo con la nota aclaratoria inicial escrita por Andrés Vázquez, excepto en llamar socialismo a la opresión y miseria que Cuba sufre diariamente. He visto el socialismo particularmente en Suecia, desde Estocolmo hasta el Cabo Norte, y ojalá que los cubanos disfrutaran al menos la cuarta parte de lo que en esa nación escandinava es habitual. Aunque aclaro que no soy socialista, como por supuesto tampoco soy comunista y rechazo los extremos brutales a que puede llegarse bajo el capitalismo desenfrenado.

Reconozco que posiblemente Carlos Alberto Montaner es hoy por hoy el mejor ensayista cubano, pero también lo fue Jorge Mañach durante la década de los cincuenta. De Mañach se dice que fue el verdadero autor del panfleto "La historia me absolverá" atribuído al tirano cubano y la experiencia me urge a mantener los pies en el suelo sin seguir a los clichés.

Contrario al Sr Montaner no veo que Raúl Castro está hoy exactamente en el mismo punto en que se encontraba Gorbachov a fines de los 80. Es cierto que en Cuba la producción de azúcar ha caído a niveles de hace más de cien años, y el país, en plena degradación material, ni siquiera puede alimentarse. Pero Cuba no es Rusia ,un país que aún afectado por la autocracia zarista, los bolcheviques ,el estalinismo y dos guerras mundiales , mantenía una producción petrolera considerable..Entre otras cosas Rusia también era una verdadera potencial militar con la que había que contar, y aunque no tengo manera de confirmarlo me inclino a pensar que todavía tenía hasta las reservas de oro perteneciente a España y que "protegía" desde la guerra civil española .

Si creo correctas las seis razones expuestas por las que no es posible resolver los problemas de la producción en Cuba, pero también hay que tener en cuenta que la misma degradación material que se menciona es parte de un círculo vicioso que afecta y afectará por mucho tiempo a cualquier intento de incrementar esa producción . Gorbachov es un ruso que equivocado o cierto ha demostrado no odiar a Rusia. En su momento "talló" con Margaret Thatcher, Ronald Reagan y hasta con conocidos globalistas.¿Puede decirse lo mismo del tirano cubano ? No es un secreto que hace años él visitó The Pratt House ,bastión del Concilio de Relaciones Exteriores - CFR .-en Nueva York. ¿Para qué? Que me lleve la Inquisición sí lo sé. Lo curioso es que en el antes y después no se le ha molestado ni con el pétalo de una rosa. En cuanto al hermanísimo lo más preocupante no es que todo indica que prefiere morir en el error aunque les deje a los cubanos un país en ruinas, si no que recuerdo cuando dijo que antes de un retorno al capitalismo prefería que Cuba se hundiera.
 
Cordialmente, Alberto Gutiérrez Barbero

Comentarios de Andrés Vázquez


Publicamos un articulo del brillante escritor Carlos Alberto Montaner sobre la disyuntiva en que se encuentra el sistema socialista en Cuba, los cuales son similares a los que enfrentó en la Unión Soviética Gorbachov en los años 80.

Ponemos esta nota aclaratoria del Webmaster al escrito de Carlos Alberto, al cual respetamos mucho por su talento y conocimientos políticos, para aclarar ciertos conceptos que creemos él no enfoca o lo analiza muy a la ligera, principalmente por su formación intelectual muy alejada de los círculos militares.

Vean el siguiente escrito publicado muy recientemente en  "Juventud Rebelde":

Cadetes, guardiamarinas y alumnos de nivel superior y medio de las seis universidades militares cubanas se incorporan al cuerpo de oficiales, columna vertebral de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
Graduación de Cadetes en Cuba
«Ante las constantes amenazas y agresiones de los imperialistas (el mismo cuento de siempre), nos hemos visto obligados durante todos estos años a preparar y a superar a miles de cuadros militares en todo el país, pero la defensa de la patria no es una tarea privativa de las FAR, sino obra de todos los cubanos dignos, de los millones de milicianos, reservistas e integrantes de las Brigadas de Producción y Defensa».

Así lo aseguró el general de cuerpo de ejército Joaquín Quintas Solá, viceministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al hacer las conclusiones de la ceremonia militar de graduación de la Promoción Aniversario 55 del Asalto al Cuartel Moncada, de las instituciones docentes de nivel superior de las FAR, en la mañana de este sábado, en la Plaza de la Revolución José Martí, en Ciudad de La Habana.

Se graduaron y se incorporaron al cuerpo de oficiales —columna vertebral de las FAR en toda la nación— 1 400 jóvenes cadetes, guardiamarinas y alumnos de nivel superior y medio de las seis universidades militares cubanas: la Escuela Interarmas de las FAR General Antonio Maceo (Orden Antonio Maceo); el Instituto Técnico Militar José Martí (Orden Antonio Maceo); la Academia Naval Granma; la Escuela Militar Superior Comandante Arides Estévez Sánchez y la Escuela Nacional de Tropas Especiales Baraguá.

Además de los fallos endémicos que tiene el socialismo en Cuba, con tan pocos habitantes no se puede mantener el aparato militar que  por mas de 50 años ha asfixiado  la economía.  No se han puesto a pensar cuantos civiles se necesitan para mantener a cada soldado, la proporción es de alrededor 10 a uno, esto quiere decir que la casi totalidad de la población cubana tiene que laborar para mantener el aparato militar existente en Cuba, sumen esto a las aventuras militaristas en Angola, Etiopía, la América Latina, etc.  El resultado de todo esto ha sido el empobrecimiento paulatino del pueblo que ha tenido que mantener este aparato improductivo durante tantos años, eso combinado con los fallos del sistema socialista ha producido la pobreza que vemos hoy en Cuba.

Como recordatorio en la época republican cuando teníamos una economía floreciente y rica, el presupuesto nacional para los oficiales de la Marina de Guerra en la Academia Naval del Mariel era de 25 oficiales cada 4 años, el Ejercito por ser mayor graduaba un poco mas que la Marina, vamos a poner un promedio de 75 a 100 nuevos oficiales cada año, pero vean ustedes que este año con la miseria galopante que hay en Cuba, graduaron 1,400 oficiales, aunque Cuba ha aumentado su población el doble la desproporción es tan grande que tiene que gravitar muy fuertemente en la economía de Cuba.

Ahora veamos el trabajo de Carlos Alberto Montaner:


En la segunda mitad de la década de 1980, Raúl Castro ya sabía que el sistema comunista era tremendamente improductivo. La isla, pese al enorme subsidio soviético, se hundía progresivamente en la miseria.

Entonces le dio por pensar que la clave del desastre económico cubano se debía a la pobre gerencia de la burocracia gubernamental, se volvió un defensor de la tecnocracia y creyó que arreglaría el sistema comunista con las herramientas del capitalismo. En consecuencia, mandó varias docenas de oficiales del Ejército a formarse en buenas instituciones educativas del mundo capitalista dedicadas a difundir estudios empresariales.

Cuando Gorbachov, por aquellos años, asumió la jefatura del Kremlin, Raúl se enamoró de los cambios iniciados por el soviético y completó su receta: una buena gerencia, unida a una profunda reforma del Estado, con especial énfasis en la descentralización, servirían para salvar el comunismo.

Hizo traducir el libro Perestroika y lo repartió entre muchos de sus oficiales. Él iba a rescatar el sistema y a resolver un enigma que lo dejaba perplejo: por qué unas sociedades con tanto capital humano –abundaban las personas bien educadas y saludables– eran tan improductivas.

Raúl Castro, al fin y al cabo, tenía razones para sentirse optimista y confiado: bajo su dirección las Fuerzas Armadas cubanas se habían convertido en el noveno ejército del planeta y habían triunfado en Angola y Etiopía. Desde su perspectiva de Ministro de Defensa (entonces ya llevaba un cuarto de siglo en el cargo), de la mano de Moscú, aquella pobre islita, que generaba tan poca riqueza, se había transformado en una potencia militar de rango mundial. Quien había llevado a cabo esa proeza muy bien podía realizar la otra: desarrollar a Cuba en el terreno económico. Raúl no entendía que destruir un puente a cañonazos era infinitamente más fácil que construirlo.

Gorbachov padecía el mismo error de Raúl: era un apparatchik inteligente, experto en cuestiones agrícolas, y conocía las deficiencias del Estado comunista. Sabía lo que funcionaba mal y creía que podría corregirlo con una mezcla de reformas y gerencia sofisticada. Le molestaba escuchar que su enorme país, con más del doble del tamaño de EU e ingentes riquezas naturales, era despectivamente calificado como “Bangladesh con cohetes atómicos”.

Poco antes del derribo del Muro de Berlín en 1989 y de la disolución de la URSS en 1991, ya Gorbachov, no sin cierta melancolía, había descubierto su error fundamental: el sistema no era reformable. Sencillamente, el colectivismo estatista, dirigido y planificado por los burócratas del partido, conducía al empobrecimiento creciente y no lo podían salvar los tecnócratas, aunque estuvieran muy bien intencionados. Si lo que se buscaba era desarrollo, competitividad y prosperidad para las masas, había que olvidar la utopía comunista e imitar a las naciones situadas a la cabeza del planeta.

Raúl Castro está hoy exactamente en el mismo punto en el que se encontraba Gorbachov a fines de los 80. La producción de azúcar ha caído a niveles de hace más de cien años y el país, en plena degradación material, ni siquiera puede alimentarse. ¿Por qué? Por seis razones que no puede resolver con el modo comunista de producción:

1- Sin una moneda fuerte que mantenga su valor y poder adquisitivo, las transacciones económicas son como arar en el mar.

2- Sin propiedad privada, los individuos no conservan la riqueza material creada ni se esfuerzan en crear más. El “bien público” es una risueña fantasía. Sin empresa privada no hay desarrollo.

3- Sin un sistema de precios regido por la oferta y la demanda es imposible asignar eficazmente los recursos disponibles. Los precios fijados por el mercado son el lenguaje con que espontáneamente se expresa la economía. Esto no es un caprichoso dogma ideológico sino una observación mil veces confirmada en el mundo real.

4- Sin libertad económica y sin reglas claras que faciliten la creación de empresas, obstaculicen la corrupción y premien el ahorro y la inversión local y extranjera, jamás se dará la generación de riquezas de forma sistemática.

5- Sin un ordenamiento jurídico y un poder judicial eficaz, equitativo e independiente que resuelva los inevitables conflictos, castigue a los culpables, proteja los derechos de las personas y dé seguridades, no es posible el sostenimiento de una sociedad próspera.

6- Sin transparencia y rendición de cuenta de los actos de gobierno, y sin funcionarios colocados bajo la autoridad de la ley, guiados por la meritocracia y legitimados en elecciones periódicas, tampoco se consigue alcanzar unas cotas decentes de desarrollo.

¿Está listo Raúl Castro para admitir estas amargas verdades o prefiere seguir poniendo parches inútiles que no evitan el hundimiento de la nave? En su momento, Raúl dijo que no lo habían “elegido” para enterrar a la revolución, sino para mejorarla. A estas alturas ya sabe que eso es imposible. Es el mismo dilema que Gorbachov debió enfrentar: o renuncia al disparatado modelo comunista o se empeña en mantenerlo y destroza a Cuba aún más. Hasta ahora todo indica que Raúl prefiere morir en el error aunque les deje a los cubanos un país en ruinas. Eso se llama ensañamiento


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