Un comentario sobre el embargo norteamericano a Cuba

por Alberto Gutiérrez Barbero


El "US embargo" a Cuba -comercial, económico y financiero - fue originalmente impuesto por Washington en 1960 como respuesta a las confiscaciones de propiedades de ciudadanos y compañías norteamericanas en territorio cubano. En 1962 se apretaron un poco más las tuercas del embargo, ,mientras que en La Habana ya lo acostumbrado era llamarle "bloqueo yanqui" o "bloqueo imperialista".

Algo que sin dudas sonaba muy bien a juzgar por los aplausos de las masas que entonces participaban en el frecuente show del tirano cubano en la Plaza de la Revolución, la rebautizada Plaza Cívica capitalina. Aunque exceptuando aquellos días de Octubre, cuando los buques de guerra norteamericanos interceptaron a los buques mercantes rusos cargados de cohetes con destino a puertos cubanos, lo del bloqueo jamás ha sido una realidad.

El embargo desde un principio fue interpretado de distintas maneras. Algunas veces durante los años en que Moscú respaldó militar y financieramente al tirano cubano, él no vaciló en afirmar que "el bloqueo imperialista" no afectaba a Cuba. No obstante siempre lo ha usado para justificar su enorme desgobierno, y todavía un número alarmante de cubanos y extranjeros creen o fingen creer ese cuento de camino por diversas razones. Lo cierto es que por ejemplo cuando se anunció el racionamiento de artículos de primera necesidad aún no había escasez en el país. El objetivo detrás de la consabida libreta era establecer el control absoluto con la advertencia desde San Antonio a Maisí de lo que podía suceder al no apoyar por lo menos en apariencia la que entonces muchos llamaban generosa revolución, aunque yo nunca le vi generosidad ni ninguna otra virtud.

Cabe señalar que por aquellos tiempos la tiranía castrista recibía muy pocos productos alimenticios del Bloque Soviético - y entre ellos la abominable "carne rusa" enlatada - pero los cargamentos de armas y la "asistencia técnica" ya ascendía a más de 100 millones de dólares. Al mismo tiempo fueron muchas las facilidades ofrecidas al tirano cubano desde las cuatro esquinas del mundo para burlar el embargo. No es un secreto que el hermano Ramón "tallaba" con empresarios norteamericanos en Canadá, mientras que a Cuba llegaban automóviles desde Argentina y autobuses desde Gran Bretaña. Mientras que España construía buques para la Marina Mercante Cubana y hasta Japón hacía lo que podía para no quedarse atrás en la carrera . Esas mismas facilidades fueron deteriorándose por la tendencia a no pagar las obligaciones adquiridas a pesar de la multimillonaria subvención rusa asignada a La Habana, a pesar de la "protección" que se cobraba por los pozos petroleros norteamericanos en Angola, a pesar de que según rumores hasta los narcotraficantes colombianos aportaban una "contribución" por "derechos de tránsito", etc. y más etc.

A nadie debe sorprender años después las nunca dilucidadas "reservas del Comandante". Ni tampoco que la revista norteamericana "Forbes" varias veces lo incluyera en la lista de los ricos entre los ricos. La tremenda crisis en Cuba durante las últimas cinco décadas no tiene absolutamente nada que ver con el embargo. Inclusive considerando los vaivenes de la geopolítica durante la llamada Guerra Fría, no me cabe la menor duda que la Unión Soviética y sus satélites tomaron una pésima decisión al apoyar lo que primero fue anunciado como humanista sin serlo, y que después tampoco nunca fue socialista. De acuerdo a Canek Sánchez Guevara, el nieto del asesino argentino "Ché", lo que sufre Cuba es un vil y vulgar capitalismo de estado llamado Fidelismo. Y hay algo de verdad en esto si se considera el capital mal habido que allá se ha invertido en los medios de producción expoliados y aún no destruidos.

De todas maneras es necesario tener en cuenta también la sangre derramada, el número de prisiones y mucho más para definir con precisión lo que afecta a nuestra patria. Para comenzar al tirano cubano siempre le ha interesado la suerte del pueblo cubano lo que puede interesarme a mí la de los mosquitos floridanos que se mantienen a raya con insecticidas. Y que conste excluyo a quienes él llamó gusanos para deleite de otros, que en un porcentaje indeterminado finalmente cansados de defender lo indefensible hoy hasta se encuentran fuera del territorio cubano alegando el haber sido víctimas de la mentira.

El coqueteo de intereses norteamericanos con la tiranía castrista se activó durante la década de los setenta bajo la presidencia de Richard Nixon inmediatamente después del dirigido a la China Roja. Realpolitik es la definición para esas "movidas" , pero yo le llamo desvergüenza. A propósito, el actual desempleo en Estados Unidos es una consecuencia de la sofisticada palabra luego que Henry Kissinger fuera enviado a Pekín. Y no es necesario ser experto en economía para vaticinar que el grave problema no será resuelto simplemente porque muchas fuentes de trabajo norteamericanas desaparecieron o fueron transferidas a la república popular, aunque de república no tiene nada, como tampoco lo tienen hoy Cuba y otras naciones que se aceptan como tal.

La coyuntura en los tiempos de James Carter en la Casa Blanca trabajó tan bien para quienes la propiciaron que La Habana se convirtió en la meca de una curiosa variedad de empresarios y organizaciones norteamericanas. En nombre del pragmatismo "profitario" - perdón por el disparate propio del deplorable spanglish - era imperativo viajar a la capital cubana para medir el terreno de posibles inversiones, y entre paréntesis disfrutar la presencia del tirano cubano. Jamás he olvidado las fotos de las Mrs. arrobadas ante su barba sin que la menor sombra del paredón pasara por sus mentes. Como tampoco he olvidado el entusiasmo de un Mr. que abiertamente declaró los deseos y habilidad de su muy famosa compañía productora de refrescos para reanudar las operaciones en Cuba al día siguiente si se le daba la luz verde, a pesar de que en la década anterior allá le habían incautado hasta las chapas de las botellas. Después de todo eran los "US taxpayers" quienes absorbían las minucias de la compensación.

La disolución del Bloque Soviético - algo que muy particularmente opino fue tan planeado como la contrarrevolución bolchevique en Octubre de 1917 - tuvo una gran repercusión en Cuba. Por un lado cesó la colaboración que mantenía al barril sin fondo de la tiranía castrista desde los días de la primera visita de Anastas Mikoyan a La Habana. Por otro se intensificaron aún más las dificultades del pueblo cubano en general. Como era de esperar al embargo se le atribuyó la constante de esas dificultades. Poco importaba la enorme lista de lo autóctono que afectaba en lo social, económico y político. Cuba continuaba siendo un laboratorio donde lo único relevante para el tirano cubano era mantener las riendas del poder a viento y marea. También era una tierra con la amenaza de ser hundida antes de un cambio, tal como declaró el Hermanísimo ante las cámaras de la televisión nacional durante el juicio celebrado por aquellos días a Arnaldo Ochoa. Algún tiempo después en Washington el Cuban Democracy Act, lo que se conoce mejor como la Ley Torricelli , determinó que las sanciones por el embargo continuarían mientras que en Cuba no se tomaran las medidas necesarias hacia la democratización.

Durante la presidencia de William Clinton la Ley Helms Burton amplió esa posición. Pero fue el asesinato de los cuatro miembros de la Organización Hermanos al Rescate por dos pilotos de la Fuerza Aérea Revolucionaria -FAR -lo que frenó momentáneamente el afán de un "deal" con La Habana. Como muchos me inclino a pensar que al tirano cubano sólo le interesa normalizar las relaciones con Estados Unidos bajo sus condiciones. Y quizás él ordenó el fatal ataque a las dos avionetas en aguas internacionales - aunque cercanas al litoral cubano - con el calculado propósito de impedir un acercamiento que de alguna manera no favorecía su vesania. Eso por supuesto es material de especulación.

En definitiva, a finales del 2001, meses después que George Bush -hijo- ascendiera a la presidencia norteamericana, la teoría del relajo con orden prevaleció al autorizarse la venta de alimentos a Cuba a causa de la devastación por el huracán Michelle . Muy humanitario a primera vista, si es que no se tiene en cuenta el empujón del "agribusiness" en contubernio con el tirano cubano y el pragmatismo "profitario" -perdón una vez más por el disparate. En alguna ocasión oí decir que no hay nada más parecido a un político republicano norteamericano que un político demócrata norteamericano. Y al observar aquellos tejemanejes sobre el embargo en Washington comprendí mejor lo que significaba esa frase.

Desde la Unión Europea al Vaticano, pasando por el antro neoyorkino que se conoce como la ONU, hasta gatos yanquis hay que siempre han criticado las sanciones norteamericanas a Cuba.¿Pero que piden ellos a cambio del levantamiento del embargo? Jamás han tenido la decencia de levantar la voz tan siquiera por los niños que murieron en el hundimiento del remolcador "13 de Marzo". En lo que a clamor internacional se refiere creo que la muerte de Orlando Zapata Tamayo ha logrado ser una absoluta excepción de la regla, a pesar de las muchas hipócritas condenas por lo que no tenía que haber sucedido. No obstante, mientras hace nueve años en La Habana hubo un homenaje oficial a 10 miembros del Sinn Fein que murieron durante una huelga de hambre en una prisión de Irlanda del Norte, en estos momentos la madre de Zapata no tiene acceso incondicional al cementerio donde él está enterrado. Dentro de lo que se entiende por la oposición a la tiranía castrista tenemos la costumbre -mala por cierto - de creer a todas las sirenas que cantan desde Washington. En parte es por causa de la crisis de líderes que padecimos y padecemos en el exilio .También porque este país fue el único donde desde un principio se oyeron o pretendieron oírse nuestras quejas. De ahí que el embargo se aplaudiera como un arma más para el retorno de la democracia a Cuba.
Aunque nunca lo fue.

A pesar de lo que se quiera argumentar hace un buen rato concluí que en determinadas esferas norteamericanas siempre ha prevalecido el interés en mantener el status quo con el tirano cubano y no molestarlo ni con el pétalo de una rosa.¿Porqué? Lo sospecho sin poder asegurarlo. Hoy Estados Unidos es el quinto o sexto socio comercial de la tiranía castrista. De hecho "el bloqueo imperialista" es ya sólo un esqueleto, aunque todavía impide que a La Habana lleguen los créditos norteamericanos que revitalizarían la tiranía castrista sin que se eliminara la opresión y miseria que sufre el pueblo cubano. Tampoco el autorizar las visitas de turistas norteamericanos a suelo cubano haría gran diferencia .¿Que bolsillos se han engrosado hasta ahora con la presencia de canadienses, europeos y latinoamericanos en playas como Varadero y Santa Lucía ? ¿Acaso han logrado esos turistas en Trinidad o en el Valle de Viñales un relajamiento del embargo interno intencionalmente desarrollado contra el pueblo cubano?¿ Acaso han trazado ellos una señal en el Capitolio Nacional que indique el camino hacia la legalidad ? Los defensores de la imposible evolución basada en la puerta entornada donde abundan los cancerberos siempre vigilantes llegan a decir que es odio lo que inspira a quienes nos expresamos de esta manera, mientras menoscaban la fuerza motriz que impulsa al sujeto que ha hundido a Cuba en el abismo.

No veo motivo para regocijarme mañana, pero confío que la libertad llegará a Cuba por la puerta ancha cuando tal como dijera Ramón de Campoamor se haga lo que se debe, no lo que se quiere.

Cordialmente, Alberto Gutiérrez

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