Las Maderas Cubanas en la  Construcción Naval

Galeones en puerto


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Bosques en Baracoa
Bosque de Baracoa, Cuba (Cortesía de Julio Larramendi)

El elogio al trabajo de las Maderas Cubanas en la Construcción Naval es más que merecido; yo siempre he intentado que la investigación histórica traiga a la luz la verdad de los hechos y ello requiere de un despliegue de amplia labor y mucha profesionalidad; eso te hace un investigador creíble y al que acuden con frecuencia con la absoluta seguridad de que van por el camino correcto.
Max Gómez
Historiador


Construcciones Navales en Cuba

Nuestro trabajo anterior habíamos abordado el nacimiento de la industria naval en Cuba a principios del siglo XVII y su ulterior desarrollo hasta alcanzar su época de máximo esplendor durante la segunda mitad del siglo XVIII, convirtiéndose el Astillero y Arsenal de la Habana en el más importante de la Corona española.

Durante estos años se produjo la construcción en dichos astilleros de múltiples embarcaciones de variado porte y arboladura. Sin embargo, a finales del siglo XVIII y principios del XIX se produjo un periodo de crisis, en el caso de Cuba agravado por la decisión de que la Isla dejara de ser un centro importante en la fabricación de embarcaciones para la Armada española; el último buque de gran porte botado al agua por el Arsenal de la Habana lo fue el vapor “Cristóbal Colón” en 1852.

No obstante la existencia de una centenaria tradición constructiva posibilitó que continuaran las construcciones de buques más pequeños destinados a labores de pesca y cabotaje; así para la segunda mitad del siglo XIX, sólo la Flota Pesquera de La Habana constaba de 48 barcos viveros para la pesca con una tripulación de 6 a 8 hombres y otras 130 embarcaciones menores; otras muchas de escaso porte también operaban en esa época.

A finales del XIX y principios del XX, se construyen en los astilleros habaneros las primeras goletas para el transporte de cabotaje y otras para la pesca en el Golfo de Méjico, desarrollándose la construcción de una tipología de embarcaciones para la pesca del camarón y la langosta, así como embarcaciones esponjeras; incluso en astilleros criollos se construyen a principios del siglo XX nueve embarcaciones de guerra, cuatro cañoneros, el “Habana” y “Pinar del Río” encargados al Astillero Krajewski-Pesant and Co. de la Habana y los cañoneros “Matanzas” y “Las Villas” construidos por el Astillero Casa de Viuda de Ruíz de Gamiz, así como 5 caza submarinos construidos en los Astilleros de Casablanca, que engrosaron la naciente Marina de Guerra de Cuba.

En las décadas posteriores se mantiene cierto ritmo en las construcciones navales, principalmente de embarcaciones de pesca, deportivas y de recreo; durante la 2ª Guerra Mundial ante las necesidades que imponía el acontecimiento bélico en Cuba, se construyen, también en los Astilleros del Arsenal de Casablanca, un buque auxiliar, un cañonero y varios caza submarinos de 110 pies.

Durante estas décadas se mantiene el servicio de reparaciones menores y de mantenimiento de dichas embarcaciones, que se incrementará sustancialmente durante los años 50 con la adquisición de un dique flotante, que aumentó considerablemente la capacidad productiva de los astilleros. Al finalizar la década de los 50 del pasado siglo, estaban censadas poco más de 3.000 embarcaciones de pesca menor, las que prácticamente en su totalidad habían sido construidas en astilleros de la Isla. A partir de la década de los 60 se advierte un considerable incremento en la construcción naval; para enero de 1960 se produce la botadura en los Astilleros de Manzanillo de la primera embarcación de pesca moderna de 10 metros de eslora y dotada de un motor 35hp, a las que siguieron otras embarcaciones de mayor tamaño de 1,500 Tn. En 1960 existían 42 pequeños astilleros fundamentalmente para la reparación de embarcaciones de madera, aumentándose dicha capacidad con la construcción de otros 20 destinados fundamentalmente a la flota pesquera y orientada a la reparación y construcción de nuevas embarcaciones. A finales de los 60 se construyó un astillero para grandes pesqueros de acero en el puerto de la Habana; en tanto que en Santiago de Cuba se construyó otro astillero de reparación de embarcaciones y para la construcción de patanas, remolcadores y otras embarcaciones de más de 1,500 Tn.

Aunque la flota tanto mercante como de pesca de altura se nutrían con la adquisición de embarcaciones en astilleros de Europa y Asia fundamentalmente, en el caso de las construcciones de grandes pesqueros, muchos de estos se llevarían a cabo en astilleros nacionales, para ello se acondicionaron 6 astilleros, quedando el resto para asumir sólo reparaciones.


ASTILLEROS

La industria que comprende la reparación y construcción naval en Cuba a partir de los años 60, ha estado siempre muy descentralizada agrupándose en diversos organismos:
-Ministerio del Transporte (MITRANS)
-Ministerio de la Industria Pesquera (MIP)
-Ministerio de la Construcción (MICONS)
-Ministerio del Turismo (MINTUR)
-Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
 -Ministerio de la Agricultura
-Ministerio de la Industria Básica (MINBAS)
-Organismos locales del Poder Popular

También intervienen en este complejo entramado, desde hace algunos años una serie de Empresas Mixtas con capital foráneo entre ellas:
-C. D. C. Habana, Casablanca.
-Damex Shipbuilding Engineering (Astillero del Níspero). En Santiago de Cuba.
continuará…

Método de Construcción

A la usanza española y europea, adecuada para la construcción naval, los arboles se seleccionaban en el bosque según su forma y ramificación para diferentes partes del buque, realizando una entresaca que dejaba al resto en su estado natural.

Además, mediante el empleo de plantillas se buscaban los pies que estuvieran ahorquillados, dejando los mejores, los pies rectos. Este método de entresaca no influyó en gran medida en la deforestación de las islas, aunque sí en la pérdida de especies importantes como la caoba (Swetenia mahagoni) , el guayacán (Guaiacum officinalis) y el cedro (Cedrela odorata), sobre todo en las zonas próximas a los astilleros o en las accesibles para su transporte por vías de saca o ríos cuando en las proximidades de los astilleros escaseaba la madera.
Curvas para cortar la madera
Curvas de las maderas del diccionario Marques de la Victoria 1719.

Investigaciones sub-acuáticas

El proceso completo de construcción y aparejo de un galeón  duraba aproximadamente dos años y muchas veces fueron reparados o terminados con maderas americanas que fue el caso del pecio del Fuxa antes mencionado. Investigaciones sobre la identidad de estas maderas realizadas al material arqueológico subacuático en diferentes sitios de Cuba y España, han arrojado la presencia de maderas de nuestra flora desde los inicios del siglo XVII con la nao del Quebrado de Fuxa.
Pecio en Cuba del Quebrado de Fuxa
Armazón sólida de Roble Europeo (Quercus sp.) perteneciente a la nao del Quebrado de Fuxa, Pinar del Rio, Cuba.

Hay evidencias en tiempos ya más avanzados de la construcción total de las naves con maderas cubanas como fue el caso de la Santísima Trinidad y otras.
Navío Santísima Trinidad
Navío "Santísima Trinidad"


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